Los tres primeros obispos de la Colonia de Nicaragua, 1529-1550

Por:  Patrick S.Werner

Decano Emérito, Keiser University

San Marcos, Nicaragua

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La presencia y operación de la Iglesia Católica en Nicaragua fue una fusión de los acuerdos que habían sido ejecutados entre el rey Fernando, su nieto Carlos V y el Papa.  Mientras el Papa nombraba obispos para las colonias españolas, el embajador de Carlos V presentaba el nominado a la corte de San Pedro.  La Iglesia Católica tenía el privilegio exclusivo para iniciar operaciones en Nicaragua y en el Nuevo Mundo, aunque este asunto, es más una conclusión asumida, que un hecho expuesto en documentos primitivos, por ejemplo: las instrucciones para la implantación de instituciones española en Nicaragua se encuentran en las instrucciones que la Corona le dio a Pedrarias para fundar  Panamá y más tarde,  Nicaragua.

El primer clérigo nombrado como ministro de la nueva colonia de Nicaragua y protector de los indios, fue Diego Alvarez Osorio, nombrado mediante una cédula real el 2 de mayo de 1527.[1]  Él fue específicamente designado para proteger a los indios, porque en otros lugares éstos habían sido destruidos.  En Nicaragua, la Corona notó que la tierra era rica y los indios numerosos, y esta condición no se alteraría ya que Osorio al ser nombrado protector de los indios, tenía que obedecer las leyes anunciadas para proteger y conservar a los indios.  A Osorio le fue dada la autorización específica para tomar la propiedad y arrestar a las personas que actuaran en contra de las leyes de España (<<… si alguna persona las dexare de guardar e cumplir e fueron o pasaren contra ellas executeys en sus personas e bienes las penas en ellas contenidas…).[2]  La Corona a su vez fijó su salario en 100,000 maravedís exonerándolo de pagar impuestos de importación, o el almojarifazgo, y convino que Osorio tenía que obtener su salario a partir del momento en que embargó de España.[3]

El Chantre Osorio (como era llamado junto a su título de “Protector”) ejecutó algunas obligaciones ministeriales, incluyendo aprobar un matrimonio entre un español y una muchacha india, resolviendo la cuestión acerca de la pertenencia de control de un indio en una encomienda y estableciendo las reglas sobre una disputa de terrenos utilizadas por diferentes encomiendas. 

El saqueo de esclavos indios de Nicaragua fue licenciado en algunas instancias por Pedrarias, a inicios de 1529, cuando el Protector Álvarez Osorio aparentemente suspendió las licencias y convenció a las otras autoridades suspender todo permiso y ayuda para la exportación de indios esclavos..

Finalmente, el Protector Álvarez Osorio reportó varias visitas al pueblo indio de Mistega el 26 de agosto de 1529.  Mistega era la encomienda de Francisco de Castañeda que incluía un <<galpón>> (o barrio) donde se habla una lengua, diferente a la Mistega, que él llamó guazama.  Él contó 321 indios en la encomienda, sin incluir a mujeres y niños.

Para el otoño de 1529, Álvarez Osorio visitó más pueblos de indios y finalmente actuó como Protector, quitándole los indios a los españoles, cuando éstos eran maltratados.  También visitó todas las plazas en la provincia de El Viejo y le quitó los indios al encomendero Rodrigo Núñez y a otros encomenderos, como Hernán Nieto y los asignó a otros colonos.[4]  Pedrarias más tarde reportó, que se había reunido con todos los caciques alrededor de León, y que le habían informado que se les había prohibido dar indios como esclavos gratuitamente.

La fortuna del Protector y Chantre Álvarez Osorio, se cambió cuando la Corona ordenó que el Padre Cardenal de Osma, Presidente del Consejo de las Indias, solicitara la emisión de bulas Papales para nombrar a Diego de Álvarez Osorio a la posición de Obispo para el nuevo Obispado de Nicaragua.

Durante la administración de Álvarez Osorio como Chantre y más tarde Obispo, dos conflictos tuvieron lugar en los canales el Chantre estaba involucrado.  Primero, en el ejercicio de sus deberes y autoridad como Protector de los Indios, Álvarez Osorio pasó por encima de por lo menos un aliado leal de Pedrarias, Diego Núñez de Mercado y segundo, fue por lo menos testigo de la controversia bien agitada, que ocurrió en 1536 entre el padre Bartolomé de las Casas y el Gobernador Rodrigo de Contreras, relacionada con el envío de una expedición al Río San Juan.

Diego Núñez de Mercado era amigo cercano de Pedrarias, jefe alguacil y más tarde administrador de los bienes después de su muerte.  Defendió la puerta de la casa de Pedrarias durante la disputa sobre las elecciones del consejo de la ciudad el 1 de enero de 1530.  Ese mismo año, Diego Núñez debió haber tratado a sus indios con crueldad y Osorio por única vez, ejerciendo sus poderes como Chantre y Protector, removió a los indios que Núñez mantenía bajo su encomienda.  Esto debió haber causado algunas dificultades entre Álvarez Osorio y Pedrarias y la pregunta surgió indudablemente: ¿Quién tenía más poder en asuntos de maltrato de los Indios: el Gobernador o el Protector?

Respondiendo a este problema, la Reina le escribió a Álvarez Osorio el tres de abril de 1531, haciéndole saber que había recibido el reporte de Álvarez Osorio donde declaraba que le había quitado las encomiendas a Núñez por el maltrato a los indios.  El Consejo de las Indias aplaudió este acto y la reina anotó que Álvarez Osorio tenía que ejercer sus obligaciones de acuerdo con los otros oficiales de la Corona (reiterando recomendaciones encontradas en todas las instrucciones) para que la población de los indios se incrementara.  Tomando en cuenta la realidad, con respecto al tratamiento español a los indios por el año 1530, se puede afirmar que la implementación de esa orden era sumamente ambigua.[5]

Las ambigüedades en la carta de la Reina del 4 de Abril de 1531 fueron clarificadas por una cédula Real expedida el mismo día por la Chancillería de la Corona.  Esta cédula indicaba que la disputa entre Álvarez Osorio y Pedrarias era seria, probablemente causada por el hecho de que nadie había definido quién tenía poderes superiores sobre la protección de los indios, el Protector o el Gobernador. Con el objetivo de clarificar este problema, la Chancillería expidió esta cédula que en efecto codificó los deberes del Protector hacia los indios y su relación y límite de poderes con el Gobernador. El poder de Álvarez Osorio para hacer visitas a pueblos indios fue limitado, porque tenía que obtener el permiso del Gobernador antes de que pudiera ir.  Segundo, el protector podía mantener procedimientos de investigación secreta sobre el maltrato de los indios.  Para poder hacer cualquier cosa con los resultados de la investigación, él tenía que obtener el permiso del Gobernador para encarcelar a cualquiera en exceso de 10 días o multar a cualquiera en exceso de 50 pesos de oro.  La clara intención de la cédula era que los poderes del Protector no fueran superiores a los del Gobernador y para castigar a cualquier oficial de la Corona, el Gobernador debía tomar la decisión de actuar.  Claramente, el Protector no podía proteger a ningún indio sin la aprobación expresa del Gobernador y si algún oficial de la Corona maltrataba a los indios y el Gobernador no quería actuar en su contra, el Protector no podía hacer nada.  Fue justamente en eso que se destacó Álvarez Osorio: no hacer nada para proteger a los indios.[6]

Para el año 1531, la carrera eclesiástica de Álvarez Osorio estaba progresando y en una serie de cédulas reales, su nombre fue formalmente presentado al Papa para el nombramiento como Obispo de Nicaragua.  Él ya había arreglado sus diferencias con Francisco de Castañeda, quien el 30 de mayo de 1531, escribió una carta a la Corona con la observación de que don Diego Álvarez Osorio era un Protector justo, admirable y trabajador.[7]

En el otoño de 1531 Álvarez Osorio hizo otra visita a los pueblos indígenas.  Su relato de esa visita, con fecha del 30 de Noviembre de 1531, tomó un párrafo sobre el estado lamentable de los indios y tres páginas contando como él estaba siendo llevado a la quiebra siendo protector de los indios.  Contaba además que necesitaba que la Corona le mandara dinero para ayudarle a pagar los gastos de las actividades como protector de los indios.  Presentó una serie de quejas en su reporte y agregó un estado de cuentas anexo, mencionando que él se había endeudado por más de 3,000 pesos de oro y que los mercaderes se negaban a darle más crédito.

Y mientras el Obispo Álvarez Osorio estaba encargado de imponer las leyes protegiendo a los indios y probablemente imponiendo éticas cristianas y el Código penal de Pedrarias, promulgado el 28 de febrero de 1529, la disponibilidad de las muchachas indias probablemente sirvió de tentación de los placeres carnales. El código de Pedrarias, consistía en las instrucciones a Pedrarias por parte de la Corona, específicamente, prohibiéndole vivir con una querida ¨…que ninguna persona esté amancebado pública ni secretamente ni en pecado público…”.  Una estricta interpretación, sin embargo del término, <<estar amancebados>> no pudo haber incluido mantener un prostíbulo lleno de muchachas indias.[8]

Algunos vecinos, incluyendo Diego Núñez de Mercado y Alonso Hermosino, se quejaron que uno de los buenos amigos de Castañeda era un padre Mercedario llamado Leonardo de Lima Díaz quien abrió el primer prostíbulo de Nicaragua en León, lleno de muchachas indias.  El silencio del Obispo Álvarez Osorio en este asunto no es admisible.  Aparentemente esta actividad no fue considerada en desviada, pues la viuda de Pedrarias y la suegra de Rodrigo de Contreras Isabel de Bobadilla, iniciaron empresas parecidas y se convirtió así en la primera dueña de burdel de Nicaragua.  Francisco Sánchez se quejó de que Isabel de Bobadilla abriera un prostíbulo en Teotega, uno de los pueblos de su encomienda.  Ella abrió el prostíbulo a una legua de distancia de El Realejo para rendir servicios a marineros de visita en Nicaragua y cargaba un precio para las muchachas más bonitas y otro diferente para las otras.  Sánchez notó que Isabel de Bobadilla mantenía un monopolio en los burdeles cerca de Realejo y castigaba a cualquiera que tratara de crear una competencia.  El silencio del Obispo Álvarez Osorio con respecto a esta actividad de la viuda de Pedrarias era inexplicable.

Para el mes de mayo de 1535, la gobernación de Castañeda estaba a su término y  el yerno de Pedrarias, Rodrigo de Contreras, fue nombrado Gobernador.  Castañeda no se hacía ilusiones cerca de cómo iba a ser tratado por Contreras y entonces comenzó a obtener el permiso de los consejos de las ciudades de León y Granada para usar una vieja Cédula Real que él poseía que le daba permiso de viajar a España.  En los últimos meses de su administración, encarceló a de los Ríos y a Diego Núñez de Mercado por crímenes no especificados.  El cabildo de Granada dio su permiso para que Castañeda se fuera el 30 de julio de 1535 y también mencionó a Álvarez Osorio como gobernador interino.  Y cuando Ríos y Núñez de Mercado finalmente registraron sus quejas en contra de Castañeda por haberlos encarcelados injustamente, ese testimonio fue tomado en presencia de Álvarez Osorio.

La otra gran disputa en la cual Álvarez Osorio se vio envuelto fue entre el Gobernador Contreras y el Padre Bartolomé de las Casas.  Contreras, habiendo tomado su puesto finalmente en 1535, tenía una cédula Real que le ordenaba explorar el Desaguadero para encontrar las rumoreadas minas de oro de Montezuma y poblar la tierra.  Contreras aparentemente invirtió mucho dinero en preparar a los hombres, construyendo barcos y comprando provisiones para la expedición al Río San Juan.  Las Casas predijo, desde el púlpito de la iglesia de San Francisco en Granada, que cualquiera que se fuera en esa expedición estaba actuando en contra del servicio de Dios.  Se rehusó a bendecir la expedición y también se rehusó a oír las confesiones, en la iglesia de San Francisco, de los hombres que estaban a punto de irse, temiendo que la expedición fuera a ser un pretexto para esclavizar y destruir a los indios.  Contreras les ofreció a las Casas que acompañara la expedición  el siguiente día.  La expedición tuvo lugar; los hombres se amotinaron por el pueblo, actualmente conocido como San Carlos, y la expedición fue un fracaso completo.  Las Casas regresó a España y trabajó arduamente en contra de las políticas de genocidio de los oficiales de la Corona, como Contreras.  Eventualmente esto resultó en las Nuevas Leyes de 1542.  Durante todo esto, Álvarez Osorio se sentó silenciosamente como el juez presidente para tomar el testimonio de Contreras.  Él nunca introdujo ningún tipo de queja acerca del pasado o supuesto maltrato de los indios.[9]

La exportación de indios era la mayor industria de los españoles en Nicaragua, dejando en segundo lugar tanto en esfuerzo como en ganancia, a la extracción de oro.  En RE CONTABILIDAD DE CERECEDA,[10]  se  cubre la actividad económica de Nicaragua desde el 22 de Marzo de 1527 hasta el 10 de Julio de 1528.  Esa contabilidad probablemente provee información exacta acerca de actividades relacionadas con la esclavitud en Nicaragua desde el comienzo de la administración de López de Salcedo, comenzando en Abril de 1527 hasta fines de Enero de 1529, cuando Pedrarias ordenó que los libros de los administradores de Salcedo, Rodrigo de Castillo, Juan de Ampudia, y Andrés de Cereceda, fueran auditados.

La auditoría divulgó que la cantidad de impuestos eran 7368 pesos  que representaba el impuesto pagado a la Corona por los indios.  En otras fuentes se hace claro que el impuesto del quinto, o de 20 por ciento, representaba un peso por indio; por eso, el precio o valor de cada indio fue, en promedio, cinco pesos. El número de indios fue 7368.[11]

Como juez parte del tiempo, él fue testigo de mucha calidad, se llevó bien con todo el mundo, no reportó casi nada, excepto sobre su eminente bancarrota y protegió muy poco a los indios.  Seguramente la gran desolación de la población indígena en Nicaragua, causada por la exportación de indios, las matanzas brutales y las epidemias mortales, ocurrieron durante su régimen como protector y obispo de Nicaragua.  De estos acontecimientos, el protector no escribió ni una palabra.  Era  un burócrata sin entidad quien actuó en la tradición del Obispo Marroquín, quien era un amigo cercano de Pedro de Alvarado y que nunca fue ofendido por la crueldad y genocidio de Alvarado.  Álvarez Osorio probablemente está enterrado en las ruinas de la iglesia mayor en León Viejo.

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En 2000, Clemente Guido, Director del Instituto de Cultura, me llamó, para visitar algunos hallazgos recientes en León Viejo.  Encontramos tres entierros en frente del altar mayor de la catedral.  El primero, al lado izquierda, fue de un hombre viejo, originalmente enterrado en un ataúd.  Tenía clavos en sus pies, como el Cristo.  Probablemente fue el entierro del Obispo Álvarez Osorio.

La Carrera Del Obispo Pedro de Mendavia

Pedro de Mendavia nunca fue nombrado por el Papa como Obispo de Nicaragua.  Fue nombrado  su hermano, Francisco de Mendavia, quien ejerció el oficio de obispo por un mes, cuando murió.  Su hermano, Deán de Nicaragua, Pedro de Mendavia, portó un documento que dijo que fue hecho por su hermano en su lecho de muerte, que lo nombró obispo sucesor interino.         

Nada se sabe de la temprana etapa de las acciones de Pedro de Mendavia como Deán de Nicaragua y juez eclesiástico. Lo que es claro es que Mendavia peleó con el nuevo gobernador, Rodrigo de Contreras en una multitud de demandas, hasta que fue enviado a España encadenado.  La fuente del conflicto entre Mendavia, Contreras y sus aliados, no tenía nada que ver con los indios o con asuntos religiosos.  Tenía que ver con la coacción del código penal y la confusa definición de los límites de las autoridades seculares y eclesiásticas en asuntos criminales. [12]

EL ATAQUE A LA AUTORIDAD DE MENDAVIA

En una serie de demandas, Contreras y Mendavia luchaban por el poder por medio  de la Audiencia en Panamá.  Mendavia ganó en algunas, pero Contreras y su yerno Pedro de los Ríos, usaron sobornos y documentos falsificados para ganar ventaja.   Finalmente, hubo una rebelión en las calles de León, para el control de Nicaragua.[13]

REBELIÓN DE PASCUA DE 1543

Lo que pasó entre noviembre de 1542 y el 12 de mayo de 1543 no se sabe.  A las nueve de la noche del sábado, 12 de mayo de 1543 Mendavia y 20 de sus hombres atacaron en forma desprevenida y contundente la casa de Pedro de los Ríos, yerno y aliado del gobernador Rodrigo de Contreras.   Incendiaron la casa, entraron en la alcoba de Ríos y lo tomaron prisionero.  El Regidor Diego de Molina trató de socorrer a Ríos, por lo que fue herido en la pierna izquierda y sus glúteos.  El criado de Ríos, Diego Bermúdez fue abofeteado en la cara cuatro veces al querer rescatar a Ríos.  Mientras tanto María de Peñalosa, la suegra de Ríos, corría y gritaba “Traición, traición”.

Ríos fue llevado al Convento de La Merced donde fue encarcelado.  Los aliados de Ríos atacaron el convento, queriendo derrumbar las puertas que Mendavia y sus hombres habían fortificado y defendían.  Uno de los aliados de Ríos, un tal Mexía, fue brutalmente golpeado en el cerebro con un jarrón mientras trataba de entrar en el convento, luego murió.  Los intentos de rescatar a Ríos por sus aliados esa noche no fueron exitosos, pero así como prosiguieron los eventos, éstos también resultaron innecesarios, adentro del monasterio Ríos tuvo períodos de reflexión; Mendavia le informó a Ríos que había sido arrestado por la Santa Inquisición.  Ríos empezó a hablar, seguramente esto sí fue un éxito.  A la mañana del domingo de Pascua del 13 de mayo de 1543 se llegó a un acuerdo entre Ríos, Mendavia y el Consejo de la Ciudad de León.  Se juraron eterna amistad, besando una gran cruz y la paz fue restablecida.  Indudablemente, Ríos acordó ser un buen cristiano con Mendavia.

Aparentemente Mendavia también tenía algunos documentos dañinos para Contreras y llegó a un  trato con Luis de Guevara, presenciado por Diego Gutiérrez, aliado de Mendavia.  De acuerdo al trato, Mendavia entregaría los documentos a Guevara y a cambio Guevara le pagaría a Mendavia el dinero que él debía a la Iglesia y todo finalmente regresaría a la normalidad.  Ingenuamente, Mendavia lo creyó, lo cual fue su primer gran error del día.  Mendavia liberó a Ríos la mañana del domingo de Pascua y entregó los documentos prometidos a la casa de Luis de Guevara.  Entonces, Mendavia pidió su dinero y Luis de Guevara respondió, (probablemente sonriendo), que lo sentía pero la tesorería de la Corona estaba en quiebra.  Luego, con gran decisión Guevara pronunció las siguientes palabras sobre Mendavia: “…antes de dos oras veria caperucas vermejas…”.[14]  Mendavia se asustó al ver que había cometido su segundo gran error del día y que en el pleito, Ríos había vencido.  Entonces, buscó a su aliado Diego Gutiérrez, gobernador de Cartago, quien vivía en León y en el camino los hombres de Ríos lo atacaron y lo arrestaron.  Cuando alguien invocó los juramentos que todos habían prometido solemnemente seguir esa misma mañana, María de Peñalosa dijo algo parecido a: “Este no es el momento de venerar semejantes juramentos tan ridículos, idiota!”.

Mauricio Zapata, abogado de Rodrigo de Contreras, en la Audiencia de Panamá, metió una queja oficial, la Audiencia, que  inmediatamente mandó una orden de arresto para Mendavia que se extendía a Guatemala y a Perú.  También ordenó que Diego Gutiérrez, el gobernador de Cartago y aliado de Mendavia en la Rebelión de Pascuas, arrestara a Mendavia.  Este acto era innecesario ya que Mendavia se encontraba encadenado en la casa de Pedro de los Ríos.

Para agosto de 1543, Mendavia ya estaba en Panamá y el 6 de septiembre de 1543, la Audiencia ordenó que se lo llevaran al Consejo de Indias para la disposición final.  Ríos había vencido por ahora y Mendavia quedó destrozado al ver que tan cerca estuvo de derrotar a Contreras. [15]

Mendavia pasó aproximadamente dos años en la cárcel eclesiástica del Cardenal de Sevilla.  Un secretario canónico y un tal Pedro de Palacios dijeron haber perdido los archivos de Mendavia.  Y por eso a Mendavia nunca lo juzgaron, por esos cargos falsos que inventó Ríos.  Tal vez Mendavia aprendió algo de Ríos.  Alrededor de 1546, Mendavia salió de la cárcel del Cardenal de Sevilla, viajó a Calahorra donde se quedó a vivir.  En esto termina lo conocido sobre Pedro de Mendavia.[16]

El Asesinado Obispo Valdivieso y la

Destrucción de Nicaragua

El mayor combatiente a la familia Contreras no fue Valdivieso, sino el oidor Diego de Herrera. [17] Las nuevas leyes de 1542 no tuvieron nada que ver con el asesinato del Obispo Valdivieso, o hablando estrictamente, no tuvieron que ver con la pérdida de las encomiendas de la familia Contreras.  Herrera sacó las encomiendas de Contreras y sus allegados porque los títulos eran fraudulentos, falsificados o vencidos, o combinaciones de los casos mencionados; o porque el retiro de las encomiendas de sus dueños fue hecho contradiciendo la ley de la Corona y en formas sucias.  Para 1545, el Príncipe Felipe mandó a decir a la Audiencia de los Confines que la Corona había revocado la sección 26 de las Nuevas Leyes y la Audiencia debía distribuir las encomiendas a como lo viera correcto (inclinándose a la Corona cuando fuera posible).  Para 1547 y 1548, la gran mayoría de las encomiendas estaban en poder de los que apoyaban a Contreras, quien todavía controlaba a Nicaragua por medio de sus aliados en la Audiencia de los Confines.  Algunos escritores modernos han acreditado el asesinado de Valdivieso a presiones de Las Casas y Valdivieso contra Contreras o a un resultado directo de la implementación de las Nuevas Leyes.  La verdad es que ninguna de estas explicaciones es más que una conjetura.  El Obispo Valdivieso era una persona mucho menos combativa que Pedro de Mendavia y solamente se involucró en un juicio.  Aunque Valdivieso escribió 14 cartas a la Corona antes de su muerte, la mayoría de estas fueron escritas durante los primeros tres años de su período en Nicaragua, que comenzó el primero de junio de 1544.[18]  Entre 1548 y 1550, no hay correspondencia de Valdivieso a la Corona y sólo hay una furiosa respuesta del Presidente de la Audiencia de los Confines, Alonso de Cerrato y una carta subsecuente a la Corona.[19]  Lo que está claro es que Valdivieso escribió con una nitidez y claridad igualada en la COLECCIÓN SOMOZA sólo por Diego Herrera.  Si él le hubiera hablado a los políticos locales de León y Granada de la manera que le escribía a la Corona, hubiera tenido muchos enemigos.  Segundo, él agotó para la justa aplicación de las leyes de la Corona, a todos los partidos en todas las circunstancias en Nicaragua.  Esto fue algo que la familia Contreras y su facción política encontraron repugnante y arrogante.  Tercero, la voluntad un miembro de una facción informal que existía por toda la Audiencia de los Confines que se oponía a Contreras, quien dominaba la otra facción política, el gobierno y la Audiencia.  Y cuarto, él tuvo la mala suerte de estar en León el día que los hermanos Contreras decidieron rebelarse contra la Corona Española.  Por eso lo mataron.

Valdivieso, en su carta a la Corona el 15 de noviembre de 1544, describió cuán destructivo Contreras y tiranía había sido para Nicaragua:

“… Esta provincia está totalmente desperdiciada y en las disputas y actos de mala fe y si esto no es remediado, yo creo que la colonia estará perdida por completo. Debería de saber las causas de esto, su majestad, por los reportes del Licenciado Herrera que entiende la situación desde las raíces y creo que le envió esos reportes.  Si no estoy equivocado la causa total de los Ríos su yerno, quien también es un rebelde y con los dos juntos en Nicaragua nadie puede venerar a Dios ni a su majestad sin poner su vida en peligro.  El Licenciado Herrera demuestra un buen interés en servir a su Majestad y piensa que puede remediar todo esto, pero teme a no tener el soporte de la audiencia (de los Confines) porque están mal informados…”[20]

Luego, en otro reporte a la Corona, con fecha del 20 de septiembre de 1542, Valdivieso notó que la Audiencia de los Confines no fue más que “una mala broma” y que el peor perdedor de la mala y deshonesta administración de dicha audiencia era la Corona.

Las 12 cartas de Valdivieso son un testamento de la dificultad y frustración que encontró un clérigo sincero tratando de influenciar y forzar a los oficiales de la Corona, los cuales ahora gobernaban Nicaragua desde Gracias a Dios, para seguir la ley secular y establecida. Valdivieso escribió:

                    “Efectivamente, cuando yo vine a esta provincia, la situación era tal que los españoles se reían cuando alguien hablaba de la Doctrina Santa.”

Desde el final de 1545 hasta el levantamiento de los hermanos Contreras y el asesinato del Obispo Valdivieso, poco se puede discernir en la COLECCIÓN SOMOZA respecto a los problemas entre la Iglesia y el Estado en Nicaragua.  El Obispo de las Casas, el Obispo Valdivieso y el Obispo Marroquín escribieron cartas mutuamente insultantes a la Corona.  Los Obispos Valdivieso y de las Casas dijeron que Marroquín pensaba que Las Casas era un cretino ego maniático que pensaba que siempre tenía la razón y que cualquiera que estuviese en desacuerdo con él estaba equivocado.  Claramente el problema de los dos clérigos era evidente en las opiniones sobre el mundo diametralmente opuestas de Marroquín, por una parte y de Valdivieso y Las Casas, por otra.

Alguien en el Consejo de Indias había atendido las quejas sobre el Presidente Maldonado y la mala administración de la Audiencia de los Confines.  Las Casas había indicado a un Oidor efectivo y con mentalidad de reforma en Santo Domingo, un Lic. Alonso de Cerrato, e hizo campaña por el nombramiento de Cerrato al puesto de Presidente de la Audiencia de los Confines.  Las Casas tuvo éxito y el 21 de mayo de 1547 Cerrato, por cédula Real, fue nombrado al puesto de Presidente de la Audiencia de los Confines.  También  le ordenó que tomara las residencias de los oficiales de la Audiencia de los Confines y se le dio instrucciones de cómo tomar las residencias de los funcionarios.

 El Príncipe Felipe había nombrado dos reformadores, Antonio López de Cerrato y Antonio de Valdivieso para limpiar la Audiencia de los Confines y la colonia de Nicaragua.   El problema es que Valdivieso y Cerrato pelearon. El obispo Valdivieso, quien tenía quejas contra Cerrato, le había escrito una carta a éste diciendo que no sabía lo que estaba haciendo y que no era mejor que los oydores anteriores, posiblemente las quejas eran también sobre las revisiones de las encomiendas que fueron tomadas bajo la insistencia de Valdivieso.  La carta de Valdivieso no fue encontrada en la COLECCIÓN SOMOZA, pero Cerrato contestó lo siguiente:

          Rmo. Y muy illustre señor

          vna carta de Vuestra señoria reçevi llena de mill quexas la qual ni yo la entendi ni se de que se quexa en ella me acusa Vuestra Señoria de muy credulo y diez V.Sa también que no se entiende si por no entenderse V.S. me halla a mi muy credulo no tiene razon aquí no se da ni cexa de dar credito por la que dizen ni no dizen en el abdiençia se provee lo que se puede e debe proeere sy V.Sa. supiese quan poco creo espantarse ya e çierto si V.S. no creyese mas de ligero que yo no tenia algunas fatigas que tiene pero creese asi tanto que a todos tiene por inhábiles e por incapaces suyno asi y de ay viene pareçerlo todo lo que los otros hazen e dizen malhecho e mal dicho e mal ordenado e çierto convenia a su autoridad darse asy tanto credito e a los otros tampoco pues tiene tan entendido que en teología y en leyes e canones e gobernación nadie sabe ni entiende nada syno V.Sa.  avn lo peor es que en la practica del juzgado de audiencia que ni la sabe ni la vido presuma de corregir y emendar a quien a tantos años que con toda curiosidad entendido en ella V. Señoria sepa que yo soy mas viejo que V.Sa. y avn lo peor es que en la practica del juzgado de audiencia que ni la sabe ni la vido presuma de corregir y emendar a quien a tantos años que con toda curiosidad entendido en ella V. Señoria sepa que yo soy mas viejo que V.Sa. y he visto mas negoçios e tengo mas experiencia que o V.S. e he estudiado mas leyes e canones que V.Sa. e tengo mas practica dello que otros muchos e los entiendo medianamente e ni es menester /f.o 1 v. o/ que V. Señoria me lo de a entender e se muy bien lo que debo hazern en todo e muy mejor los señores del qonsejo que lo ordenan e son cristianos e letrados e saben lo que V. Señoria puede e lo quel rey tiene en yndias e quiere que los prelados e clerigos biuan conforme a lo qual manda e no de otra manera. agora me ha enviado muchas çedulas de que se yo quellas firmara V.S. vna es que los prelados no trayan varas syno conforme a la premagtica otra que los notarios guarden os aranceles de los clerigos e curas no lleven mas de tres mas en España otra que ls rentas de los diezmos se hagan ante los oficiales e que los prelados cobren los oficiales de su majestad e bien se que pareçera duro pero al fin seha de hazer lo quel rey manda V.Sa.  pase por ello pues al fin lo que tiene el rey se lo dio e no el turco ni el papa y todo es del rey digo lo temporal e para esso estanlosa príncipes en la iglesia para que rijan e goviernen lo que conviniere como dize a quel capitulo principes e regun officun  V.Sa. crea quel audiencia ni provee cosa que no sea conforme a justicia e conforme a derecho su majestad me embio essos despachos para V.S. supplico a V.Sa. me avise del reçbo dellos porque me los encomienda mucho aca han venido también algunas testigos en favor de los perlados creo que también las enbian a V.S. avnque lo bueno açeptan lo que no le pareçe asy no lo sufren pero fazerse tiene el cabo. Suplico a V.Sa. este de mi satisfecho que le deseo seruir asy Dios me ayude a sy a ydo de la corte es por amenaza yo la perdono y V.S: faga todo aquello quel fuere seruido que yo reçibre poca pena dello e ni por esso dexara de la seruir en lo que se ofre-/f.o2/çierer también dize el señor obispo de aquí que quiere yr a españ dios los guie en lo mejor el qual guarde la muy illustre persona de V.Sa. como desea de Guatemala XXII de enero de 1550 años.

          de V.Sa. Rma.

          muy çierto seruidor que sus Rmas.  manos besa.

          (Firmado:) el licenciado çerrato

Cerrato, en su reporte a la Corona del 26 de Enero de 1550,  notó que el Obispo de Nicaragua tenía miedo de que lo iban a matar.

La causa inmediata de la muerte de Valdivieso no tuvo nada que ver con las encomiendas,  tuvo que ver con el resultado de la rebelión de Almagro y Pizarro en el Perú.  Es claro que el Perú fue conquistado y colonizado por gente que trabajaba para Pedrarias, y que además habían estado un tiempo en Nicaragua, como los hermanos Pizarro, los hermanos Almagro, Hernán de Soto y Sebastián de Benalcázar.  El Perú era el destino de muchos de los indios que eran sacados en barco de Nicaragua, ya que eran necesitados en las minas de Potosí y Huancavelica en Alta Perú.  La muerte de Valdivieso y la rebelión de los Contreras fueron  precipitadas por los rebeldes que entraron a Nicaragua viniendo del Perú, estando en contra de la Corona.  Juan Bermejo era originalmente de la provincia de Segovia de España, de la misma provincia de dónde venían Pedrarias y Contreras.  Él había servido bien en la conquista de Perú, se había rebelado contra la Corona en Perú, y vino a principios de 1550 a Nicaragua.  Empezó a hablar con los hermanos Contreras y los convenció para rebelarse contra la Corona Española.  Aunque sus conversaciones no eran grabadas se cree que, por sus acciones, tenían planeado saquear Panamá, proseguir con Perú y establecer un reinado independiente, utilizando elementos rebeldes en Perú para pelear contra los oficiales de la Corona.  Valdivieso tuvo la mala suerte de estar en León cuando la rebelión empezó.

Hernán Contreras llegó a la casa de Valdivieso en León con un sacerdote que se hacía llamar Castañeda; el hijo mestizo de Hernán Nieto actuaba como vigilante; Juan Bermejo y Rodrigo Salguero con la ayuda de otros bloqueaban las calles de León mientras se estaba llevando a cabo el asesinato.  Contreras y Castañeda mataron a Valdivieso a puñaladas.  Los rebeldes luego saquearon la casa de Valdivieso, y empezaron a gritar en las calles “ !Que viva Hernán Contreras, capitán general de la libertad!”  Los Hermanos Contreras saquearon todo en León y Granada y mataron a todos los leales a la Corona, como 120 personas en la plaza de Granada. Fueron a Panamá donde fueron derrotados con las fuerzas de la Corona.[21]

 Dejó a Nicaragua en las ruinas.  El Obispo estaba muerto y Cerrato reportó que no podía revisar nada de los libros de los oficiales de la Corona en Nicaragua, ya que varios de sus libros de contabilidad habían desaparecido.  Varios de los oficiales habían sido asesinados en Granada con Carrillo, tratando de resistir a las fuerzas de Contreras.  El gobierno civil y el establecimiento de la Iglesia dejaron de existir en Nicaragua.

Bibliografía

NOTA AL LECTOR: La Colección Somoza es una colección de documentos de la colonia de historia de Nicaragua, 1504-1550 en 17 tomos.  Contiene 10,053 páginas y 130 demandas y fragmentos de demandas dentro de las demandas.  Las demandas y cartas contenidas son la materia prima para escribir esta ponencia.  Para el lector, he usado un sistema de citación para las demandas y juicios, citando el tomo primero, con las siglas CS y después la página del tomo, con el título de la demanda y el año de la demanda.  Por ejemplo 9 CS 1, 1544, significa la residencia de Rodrigo de Contreras,  en tomo nueve de la Colección Somoza, en página uno, del año 1544. La residencia de Contreras es más de 700 páginas y contiene muchos otros juicios como pruebas.

Oviedo, Gonzalo Fernández.   Nicaragua En Los Cronistas De Las Indias, Tomo Tres. Editorial Banco de América, Managua, 1976.

Vega Bolaños, Andrés, La Colección Somoza: Documentos Para La Historia de Nicaragua.  17 Tomos, Varios Editoriales, Madrid, 1954-1957.

Werner, Patrick S.  Los Reales de Minas De La Nicaragua Colonial Y La Ciudad Perdida De Nueva Segovia.  Instituto Nicaragüense de Cultura, Managua, 1996.


[1]  Vega Bolaños, Andrés (editor), La Colección Somoza: Documentos Para la Historia de Nicaragua, Madrid, varios editoriales, 17 tomos, 1954-1957. 1 CS 211 (Véase nota al lector al comienzo de la Bibliografía).

1 CS 213.

[3]  Ibidem, 1 CS 249, 7 de Junio, 1527.

[4]  Ibídem, 2 CS 159-160.

[5]  Ibídem, 3 CS 35, 3 de Abril,1531

[6]  Ibídem, 2 CS 290, 307.

[7] Ibídem, 3 CS 68, 70, 30 de Mayo, 1531.

[8]  Ibídem, 1 CS 498

[9]  Ibídem,  3 CS 423, 424, 26 de Marzo, 1536.

[10] Ibídem, 17 CS 302, 27 de Octubre, 1550.

[11] Véase Werner, 1996.

[12]  Op.cit, 12 CS  337, 12 CS  281

[13] Op.cit,  Los fuentes del conflicto entre Rodrigo de Contreras y Pedro de Mendavia se encuentran en un serie de demandas entre los dos.  Por la limitación de espacio en esta ponencia, las demandas son:

En La Orden Jurídica De Mandamus Contra Rodrigo de Contreras, 12 CS 274; En La Orden Jurídica De Mandamus Contra Rodrigo de Contreras; Bartolomé Tello versus Rodrigo de Contreras, 8 CS 383, 18 de Junio, 1542; Alonso Calero y Bartolomé Tello versus Rodrigo de Contreras, Pedro de los Ríos y María de Peñalosa, 8 CS 1, 22 de Junio, 1543; El Consejo de la Ciudad de León, Rodrigo de Contreras y Pedro de los Ríos versus Pedro de Mandavia, 12 CS 1, 22 de Junio, 1543; Pedro Núñez versus Bartolomé Álvarez; Rodrigo de Contreras versus Pedro Núñez, 12 CS 136, 5 de Mayo, 1544; El Acto Judicial Sobre Los Actos Ilegales del Gobernador Pedro de los Ríos, mencionado en 12 CS 429 436, 24 de Diciembre, 1545.

[14]  Op.cit, 8 CS 152, 156.

[15]  Op.cit, Gómez Arias Dávila v. La Corona Y Pedro de Mendavia, 14CS 1, (1549).

[16]  Op.cit, 14 CS 70.

[17] En todo este período en Nicaragua, se busca en vano algo que hizo la gobernación de Contreras más que robar encomiendas y pelear con sus enemigos.  Solamente una obra se encuentra, la buscada de oro en la boca del volcán Masaya, que hizo el gobernador Contreras que no era ilegal. No encontraron oro pero quemaron sus barbas. Oviedo, Fernando Gonzalo, Nicaragua En Los Cronistas De Indias,  Tomo tres, Managua, Banco de América, páginas 424, 427.

[18] Op.cit, El Príncipe Felipe otorgó una cantidad extraordinaria de cédulas reales a Valdivieso para darle la potestad de limpiar la situación en Nicaragua: (1) 7 CS 376, 1 de Marzo, 1543.  Se le ordena el embajador de España que mande el nombre de Antonio Valdivieso al Papa;  (2)7 CS 473, 14 de Septiembre, 1543: Se le permite a Valdivieso escoger cuatro padres que le ayudaran con sus deberes: (3) 7 CS 475, 14 de Agosto, 1543: Se le permite a Valdivieso llevar tres esclavos negros a Nicaragua;  (4) 7 CS 475,  de Agosto,  a cargo de los estados de los difuntos;  (5) 7 CS 476, Las autoridades  civiles de Nicaragua deben pagarle 500,000 maravedís a Valdivieso hayan o no hayan suficientes diezmos para cubrir la cantidad;  (6)  7CS 478, 14 de Agosto, 1543 Cédula ordenando a la Audiencia de los Confines de no interferir a Valdivieso y ordene a Padres que se vayan a Nicaragua; (7) 7 CS 480, 14 de Agosto, 1543, Se le ordena a la casa de contratación pagarle 250 ducados a Valdivieso; (8) 7 CS 481, 14 de Agosto,1543 Valdivieso debe ir inmediatamente a Nicaragua y no esperar que firmen los papeles; (9) 7 CS 483, 23 de Agosto, 1543, Cédula ordenando que se le den los 93,905  maravedís a Valdivieso del estado confiscados a Francisco de Castañeda; (10) 7 CS 484, 23 de Agosto, 1543, ordenando que los autoridades en Panamá que le den posada a seis dominicos que venían con Valdivieso; (11) 7 CS 486, 23 de Agosto, 1543 Cédula ordenando en Nicaragua que se aseguren que Valdivieso reciba sus 500,000 maravedís; (12) 7 CS 498, 23 de Agosto, 1543, Cédula ordenando a Valdivieso de tratar de regresar a los indios devueltos  a sus pueblos después de que se  habían rebelado de las lomas.  También permite que indios de Nicaragua no paguen su contribución por cuatro años; (13) 7 CS 490, 23 de Agosto, 1543, Cédula ordenando a la Casa de Contratación que pague los pasajes de seis Padres Dominicos que acompañaron a Valdivieso de España en Nombre De Dios; (14) 7 CS 491,23 de Agosto, 1543, Cédula ordenando a las autoridades de Castilla de Oro estos mismos seis Padres de Panamá a Nicaragua; (15) 7 CS 492, 23 de Agosto, 1543  Las autoridades civiles de Castilla deben pagar 500,000 maravedís a Valdivieso; (16) 7 CS 505, 9 de Septiembre, 1543, Cédula ordenando a la Casa de Contratación de pagar los pasajes de seis padres que viajaban con Valdivieso; (17)  7 CS 508, 7 de Septiembre, 1543, Cédula dándole poder legal a Valdivieso para colocar y gastar diezmos.

[19]  Op.cit, 15 CS 501, 30 de Enero, 1550.

[20]  Op.cit, 14 CS 299

[21] Es la opinión de historiadores modernos nicaragüenses que los hermanos Contreras fueron muertos en el ataque a la ciudad de Panamá.  Las autoridades de la Corona no eran tan seguras.  Hubo un juicio en Panamá en 1550 de todos los rebeldes vivos,  en total 93, 17 CS  6.  La gran mayoría eran ejecutados en la plaza de Panamá.  En un lugar la Audiencia  en sus interrogatorios,  preguntó si alguien conociere donde estaba Hernán de Contreras. Más tarde lo mencionaron como muerto, pero no estaban seguros.  Pedro de Contreras fue mencionado como vivo y buscado.  María de Peñalosa salió de un juicio por traición y salió con su marido, Rodrigo de Contreras de Nicaragua a Lima, donde fueron bienvenidos a la sociedad más aristocrática.  Rodrigo murió en 1558 y María de Peñalosa murió en 1573. Están enterrados en el Convento de La Merced en Lima. Quizás los españoles todavía tienen una importancia con los historiadores modernos.

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